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Con Guillermo y Graf como figuras -y Neira en el banco- Gimnasia le ganó bien 2-0 a Banfield y demostró que está vivo. Graf la rompió. Guille metió una asistencia de crack. Y Capurro metió el segundo.
En ese ecosistema, el Lobo ensayó un mordisco sin suerte: Claudio Graf metió un cabezazo al travesaño y Alejandro Capurro no pudo empujarla en el rebote. Pero poco tardó en llegar el tarascón a la yugular del Taladro: ayuda intelectual de Guillermo Barros Schelotto con una deleitosa pelota en profundidad y buena definición de Graf. Pero este Gimnasia, el Gimnasia tan comprometido como solidario de Darío Ortiz, no tropezó con la piedra del 1-0. Fue por más y una guapeada del 30 dejó a Capurro en una posición de gol tan clara que esta vez era imposible que no inflara la red. El ocaso del partido vislumbró a un equipo del Indio que hasta podría haber pegado un alarido más. Cero conformismo en su afán de no darle respiro a su rival. Si se muere, que sea de pie. Ese es el mandamiento cardinal de quienes están abajo. Preguntarle al Lobo si no, que halló en la unión la fórmula para ganar jugando bien. Ni lindo ni poético.
Con una gran entrega y pincelazos de fútbol los platenses vencieron con goles de Graf y Capurro.
Parecía que los de verde andaban con nafta especial y los de azul lo hacían con GNC. Quizá esa inicial diferencia de ritmo haya sido parte de la estrategia planteada por el técnico local: darle espacio y pelota al rival y tomarse un tiempo para afirmar las líneas defensivas y sorprender con salidas largas por las bandas. Como fuera, Banfield salió hecho una tromba y creó un par de situaciones con De Souza y Ferreyra, pero su fuego interior se consumió en tan solo quince minutos para ir desapareciendo a medida que transcurría el tiempo de juego. Desde el minuto 27, cuando Claudio Graf metió un tiro en el horizontal y avisó que los goleadores de raza nunca se olvidan del grito sagrado, Gimnasia ya era un equipo pujante e intenso. Diferente al del arranque, que parecía entregado a dejar que Banfield prolongara su paternidad de ocho años sin conocer la derrota con este rival. Diez minutos después, en una jugada interna de tres toques precisos y luego de una asistencia finísima del Mellizo Guillermo Barros Schelotto, Claudio Graf definió con categoría a un costado del arquero Bologna y a partir de allí el partido siempre tuvo dueño: Gimnasia. Porque los del Sur, que pintaban bien al principio con juego al pie y movilidad a partir de buenas combinaciones por el medio entre de De Souza y Quinteros, se despintaron de golpe y marcharon rumbo a su tercera derrota al hilo, en forma inexorable y hasta se diría casi mansamente. Los del Bosque jugaron un segundo tiempo pocas veces visto, últimamente. Sostenidos por el corazón y los pulmones y la inteligencia de Fabián Rinaudo -dignos del mejor Américo Tolo Gallego de fines de los 80-, Gimnasia fue a buscar el gol de la tranquilidad y lo consiguió gracias a una corajeada de Graf. Que aguantó la marca de cola y giró dominando la pelota para meter el centro justo abajo del arco por donde entraba a la carrera Alejandro Capurro, quien solamente tuvo que poner la cabeza para gritar el segundo gol de los locales. Premio a una entrega física y moral desconocida hace dos partidos atrás, Gimnasia hizo bien su parte del trabajo y ganó con justicia después de siete fechas de malaria. Esperando el resbalón de Huracán ahora mira el próximo duelo con Vélez con otra mentalidad. Con otra ilusión y también con alma de indio.
En el bosque, demostró con una buena actuación que puede evitar el descenso. Finalmente, el alivio llegó. Todos, en Gimnasia, esperaban esta bocanada de aire fresco que permitiera encender ilusiones y encarar la semana con mayor tranquilidad. El Lobo le ganó a Banfield por 2 a 0 e, independientemente del resultado de los demás equipos que luchan por no descender, consiguió un triunfo que mete presión por todos lados y enciende una luz, aún difusa, pero una luz al fin para poder creer en un futuro promisorio. En el inicio del encuentro, el paso arrollador de Banfield contrastó con el nerviosismo, el desorden y las desinteligencias del local. Tuvo el gol Diego de Souza primero, luego Marcelo Bustamante y unos instantes después el que se lo perdió fue Facundo Ferreyra.
Fue así como aparecieron los primeros encuentros entre Guillermo Barros Schelotto, Lucas Castro y Claudio Graf, quien resultó la figura del cotejo. Del botín del Mellizo nació la primera conquista del Lobo. El pase en cortada hacia Graf fue milimétrico; el delantero se metió entre los centrales de Banfield, encaró al arquero y definió como los que saben. Con el 1 a 0, Gimnasia se tranquilizó, presionó un poco más arriba en el terreno y se fue al descanso con cierta seguridad entre sus manos. En la segunda etapa, la visita no logró hacerse de la pelota; siguió deambulando sin ton ni son y, casi sin darse cuenta, Gimnasia amplió la ventaja con otra gran jugada de Graf, que supo aguantar la pelota y sacar un oportuno centro al segundo palo para que cabeceara Alejandro Capurro. De ahí en más, el Lobo retrocedió unos metros, trató de achicar filas delante de su arquero y se dedicó a responder en esporádicas ocasiones con algún contraataque. Entre tanto, Banfield intentó crear situaciones de gol que nunca llegaron, salvo un error de Milton Casco que Ferreyra no pudo aprovechar. De igual manera, los hombres que dirige Sebastián Méndez se quedaron sin claridad, sin ideas y fue muy escaso el peso ofensivo que alcanzaron, pese a los cambios que realizó el cuerpo técnico. Sensaciones extrañas viven ambos equipos. Por el lado de la visita, la irregularidad marca su paso por el Clausura y sus ambiciones ahora parecen estar centradas solamente en mejorar el juego y ensamblar a unos cuantos jugadores que no están en su mejor momento. En cambio, en Gimnasia se respira el aire de cambio. La llegada del Indio Ortiz logró mostrar en los futbolistas una faceta que no existía en la era de Ángel Cappa: una actitud combativa frente a cada situación. Los integrantes del plantel del Lobo comprendieron que deben dejar todo en cada pelota y que de esa manera sacarán más puntos que de otra. Está claro que a nadie le disgusta un juego estéticamente positivo, pero las circunstancias que vive hoy por hoy Gimnasia requieren mucho más de un estilo aguerrido y luchador que de un jogo bonito más propicio para otras coyunturas.
El Lobo, que acumulaba siete juegos sin ganar, se impuso al Taladro por 2-0 y alcanzó la línea de Huracán. Claudio Graf (PT 37m) y Alejandro Capurro (ST 10m) hicieron los goles para el equipo de Ortiz. Dos Santos fue expulsado en la visita (ST 44m).
Graf reventó el travesaño, Capurro se lo perdió de cabeza y Bologna se tuvo que esforzar para desviar al corner un buen tiro libre de Fontanello. A los 37, cuando ya había hecho sobrados méritos, el Tripero se puso arriba. Guillermo Barros Schelotto cedió para Graf, quien se filtró entre los centrales y tocó al gol con un toque bajo y suave. El goleador desechado por Angel Cappa, le respondía al Indio Ortiz con su segundo gol en dos partidos. Y Gimnasia no sacó el pie del acelerador en la segunda mitad: mordió de la mitad de la cancha para atrás y jugó de la mitad para adelante. Rinaudo levantó la bandera del quite y la pelea y Graf la del juego y el criterio. Eso fue mucho para un rival desorientado y sin alma como Banfield. A los 10 minutos, Graf desairó en el área a Víctor López y sacó un centro bombeado para que Alejandro Capurro cabeceara al gol en la boca del arco. El 2-0 era un premio merecido. Con tamaña desventaja, el equipo de Méndez adelantó sus líneas, pero careció de precisión y aunque arrinconó al local sólo sobre el cierre estuvo cerca de descontar -Ferreyra perdió un gol en el área chica- y Gimnasia cerró una tarde atípica: sin sufrir y con victoria.
Con goles de Claudio Graf y Alejandro Capurro, el Lobo le ganó por 2 a 0 a Banfield, en La Plata. De esta manera, los Triperos sumaron tres puntos importantísimos en su lucha por permanecer en la máxima categoría y alcanzaron a Huracán en los promedios.
Banfield fue una sombra. El equipo dirigido por Sebastián Méndez recién reaccionó en los últimos quince minutos del partido, y tuvo alguna chance para el descuento. Sin mucho juego, pero con ganas y esfuerzo, Gimnasia se llevó una merecida victoria parcial al término del primer tiempo, ayudado también por la apatía de un Banfield que empezó mejor (su jugada más clara fue un cabezazo de Facundo Ferreyra, que salió junto a la base del palo izquierdo), pero se fue quedando a medida que transcurrieron los minutos. Y esa leve superioridad no sólo quedó en un dominio territorial, sino que también llevó a Gimnasia a tener varias situaciones de gol. A los 25, Graf metió un derechazo bajo que Enrique Bologna contuvo con algo de esfuerzo, y dos minutos después el delantero estuvo a punto de quebrar el cero pero su derechazo dio en el travesaño. Cuando parecía que la suerte iba a seguir dándole la espalda al equipo platense, llegó el gol. Corrían 37 minutos. El Mellizo Barros Schelotto colocó un pase entre los centrales de Banfield para el ingreso de Graf, quien solo y de zurda, envió la pelota al fondo de la red. En el complemento no cambió nada. Gimnasia, con más ganas que orden, mantuvo la iniciativa y siempre merodeó la valla defendida por Bologna. Esto se vio reflejado a los 10 minutos, cuando Graf envió un centro pasado desde la derecha, el cual fue impactado de cabeza por Capurro, quien entró sólo por el segundo palo para anotar el segundo gol. Ahí el partido se terminó, porque Gimnasia lo jugó de la manera que más le convenía, y Banfield no tuvo con qué cambiar la historia. |
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