| |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
OPINION - 18 diciembre de 2011
El final de la temporada lo encuentra a Banfield sumergido en una profunda crisis deportiva, institucional y económica, luego de realizar su peor torneo desde el regreso a Primera División, de despedir a dos entrenadores a la largo del año, de tener un déficit mensual altísimo, de haber pasado por un proceso electoral que está en manos de la Justicia y de haber quedado a tan solo 13 puntos de la Promoción. Ya no asusta pensar solamente en la próxima temporada, sino que la incógnita y los temores están referidos al Clausura 2012, donde de no sumar una importante cantidad de puntos la permanencia estará en riesgo. Observar la situación actual a tan solo dos años del logro deportivo más importante en la historia de la institución da muchísima pena, bronca, vergüenza e indignación. Los responsables deberán hacerse cargo de este penoso presente. Y no excluyo a nadie en esta sentencia: dirigentes, jugadores y entrenadores. El transitar del equipo en las últimas fechas del certamen representó una falta de respeto hacia sus hinchas y hacia la historia de la institución. Era la expresión de un conjunto cuasi-amateur, con errores infantiles en todas las líneas, con paupérrimas actuaciones de los experimentados y de los jóvenes, que no mostraban siquiera un poco de orgullo, rebeldía o amor propio para salir de una situación tan complicada. La decisión de los dirigentes de rescindir el contrato de Ricardo La Volpe tras 14 partidos habla de lo desorientados que están quienes conducen al club, responsables directos de la actual crisis, porque fueron justamente Carlos Portell, Héctor Clide Díaz y el resto de los dirigentes oficialistas quienes desarmaron al plantel campeón en tan solo 24 meses. Fueron ellos quienes dejaron ir a Santiago Silva, Papelito Fernández, James Rodríguez, Walter Ervitti, Roberto Battión, Julio Barraza y Cristian García… Fueron ellos los que luego también dejaron ir luego a Tito Ramírez, goleador en Godoy Cruz en el actual certamen. Fueron ellos los que más allá en el tiempo no se cansaron jamás de vender a cuanto juvenil apareciera en Primera y de desprenderse rápidamente de jugadores con grandes rendimientos: Bilos, San Martín, Renato y Luciano Civelli, Gabriel Paletta, Rodrigo Palacio, Cristian Leiva, Jesús Dátolo, Darío Cvitanich, Cristian Maidana, Mariano Barbosa, Emiliano Armenteros, Nicolás Bertolo... Fueron ellos, los dirigentes, quienes reemplazaron a las figuras del campeón por jugadores discretos, mediocres, de escasa jerarquía, algunos de los cuales pasaron más tiempo afuera que adentro de la cancha. Fueron ellos, haciendo un poco de memoria, los que se enfrentaron con referentes e ídolos: Garrafa Sánchez, el Gato Leeb, Silva, Ervitti, Falcioni… Fueron ellos los en la obtención del título, se sintieron más importantes que los jugadores o el cuerpo técnico. Fueron ellos los que editaron el video institucional del Banfield campeón con Carlos Portell como protagonista casi excluyente. Fueron ellos los que creyeron que Diego De Souza era el sucesor de Ervitti y gastaron un millón y medio de dólares por el 50% del pase. Fueron ellos los que pensaron que Rodrigo López, eternamente lesionado en Vélez y Estudiantes en los últimos años, podía reemplazar los goles que en su momento dejaron ir de Silva y Ramírez. Fueron ellos los que creyeron que para reemplazar al técnico más ganador de la historia del club, Julio César Falcioni, había que “apostar” a un técnico inexperto como Sebastián Méndez.Fueron ellos los que al ser insostenible el ciclo de Méndez buscaron un técnico prestigioso, con personalidad para encauzar a un plantel “difícil” como Ricardo La Volpe. Y son ellos justamente los que 14 partidos después dicen que el ciclo se ha terminado… ¿Con qué plantel tuvo que arreglárselas La Volpe? Con el que precisamente ellos le habían conformado. Un plantel corto, sin jerarquía, con jugadores en un nivel bajísimo, sin recambio. Son ellos los que entre la exitosa primera etapa de Falcioni y la segunda que terminó en el histórico título no dejaron de improvisar con la elección de los técnicos de turno. ¿O ya se olvidaron de Leeb, Patricio Hernández, Vitamina Sánchez o el más reciente Gallego Méndez? ¿Qué otros clubes volvieron a dirigir estos entrenadores? Son ellos los que con la elección de los técnicos demuestran que no tienen ningún proyecto futbolístico serio con Falcioni fuera de la institución. Porque pasar de Falcioni a Méndez y luego a La Volpe evidencia la falta de criterio de quienes deciden, la falta de un rumbo claro y de una idea futbolística que sea respaldada. Son ellos los que no cumplen los contratos de los técnicos, impidiendo que cualquier ciclo tenga su normal tiempo de crecimiento y continuidad. Son ellos los que después del título se durmieron en los laureles y no se cansaron de tomar decisiones incorrectas, desmantelando un equipo realmente competitivo, deshaciéndose de sus principales protagonistas.Claro que no son los únicos “culpables” de esta fuerte crisis, pero sí los que por su poder de decisión mayor responsabilidad tienen. La responsabilidad de técnicos y jugadores También hay responsabilidad de Méndez, de La Volpe y el plantel. Del Gallego ya nos ocupamos oportunamente: el equipo en todo su ciclo no encontró una línea de juego, no hizo una correcta lectura del plantel que tenía y colaboró en la conformación del actual plantel. Mientras los resultados acompañaron relativamente los dirigentes miraron para otro lado, y cuando se generaron las cuatro caídas consecutivas le dijeron adiós. La etapa de La Volpe arrojó aspectos positivos en los primeros encuentros, donde más allá de los circunstanciales resultados, se pudo ver su mano en el estilo y en la impronta del equipo. Sin embargo, a partir de la caída en San Juan esa mejora en el juego se desdibujó completamente, y el equipo cayó abruptamente en el nivel de juego y en consecuencia, en los resultados. En esa última etapa se acrecentaron los errores (el achique como recurso sistemático, la falta de volumen de juego, la ausencia de gol, las desatenciones defensivas) y las que aparecían como virtudes desaparecieron (el intento de salir jugando y utilizar el ancho de la cancha, la subida de los laterales, la vocación por el toque corto y la tenencia de pelota). Es notorio que en las 14 fechas La Volpe no le encontró la vuelta al equipo. Muy pocas veces pudo demostrar el fútbol ofensivo que pregona. Pero hay una realidad incontrastable: este plantel no lo armó él, sino Portell y Clide Díaz. Y cortar nuevamente un contrato tras pocos meses de trabajo es poco serio. ¿No era el momento de respaldarlo, trayéndole dos refuerzos de jerarquía? Argumentar que la relación entre el técnico y el plantel no era buena no suena convincente. ¿O no sabían los dirigentes cuando fueron a buscar a La Volpe para apagar el incendio que traían un técnico de perfil alto y fuerte personalidad? ¿No era justamente eso lo que necesitaba el plantel? ¿O habrá que consultarles a los jugadores que técnico quieren que los dirija? Tras su salida, Rodrigo López y Diego De Souza se quejaron del entrenador. ¿Tienen idea de quién es La Volpe en la historia de Banfield? ¿Qué le dieron ambos al club en este tiempo? Absolutamente nada. Y nada asegura que un nuevo cambio de mando logre revertir esta situación, más teniendo en cuenta que son solo dos las incorporaciones que se pueden realizar. Y las falencias del plantel fueron notorias en toda la temporada. Y si el cambio se confirma por Da Silva o De Felipe (ex ayudante de Julio Falcioni, recientemente despedido de Olimpo de Bahía Blanca por la pobre campaña) estaremos ante una nueva y arriesgada apuesta de Portell, con técnicos sin demasiada trayectoria y sin una “espalda ancha” para el difícil momento que atraviesa el club. Como señalé anteriormente, este es un plantel mal conformado, sin jugadores que marquen la diferencia, sin recambio. Con algunos juveniles de una excelente proyección y futuro como Ferreyra y Tagliagico, pero solo con ellos no alcanza para salir de este pozo. Este grupo de jugadores no tuvo ni siquiera orgullo cuando las cosas desde lo futbolístico no salían. Y claro que también son responsables de este pésimo momento. Algunos números son elocuentes, hablan por si solos: último con 11 puntos en el Apertura, perdió trece partidos, fue el equipo más goleado (27) y el que menos convirtió (12).Con Méndez perdió los primeros 4 encuentros, 1 con Wensel como técnico interino y 8 con Ricardo La Volpe (Arsenal, Unión, San Lorenzo, San Martín de San Juan, Lanús, Boca, Belgrano, Colón). Con el Bigotón, cosechó además dos empates (Olimpo y Argentinos) y tres victorias (All Boys, Newell´s e Independiente) más la victoria parcial ante Estudiantes y el triunfo por la Copa Argentina. Banfield está a solo 13 puntos de la promoción en la actual temporada. De zafar, al término del Clausura 2012 se irán los 73 puntos de la histórica temporada 2009/2010, y solo quedarán los pobres 47 puntos de la 2010/2011, más los que se sumen en la actual. La crisis institucional Por si fuera poco, la crisis también es institucional. Con las elecciones anuladas en primera instancia por la Justicia, con denuncias de “socios truchos” para esos comicios, con la Asamblea realizada ante una escasísima cantidad de socios (mayormente dirigentes o ex dirigentes oficialistas), con dirigentes que deciden el futuro del club, pero que dependerán de las resoluciones de la Justicia en sus distintas instancias para mantenerse en sus cargos o para someterse a la libre elección entre los socios. En este contexto, Portell (que hasta en el momento más glorioso de la institución fue reprobado por los hinchas en el festejo del título) sigue aferrado a la presidencia del club, sostenido por el poder aún vigente dentro del club del recientemente vapuleado en las elecciones nacionales Eduardo Duhalde, y por el intendente municipal Martín Insaurralde, que avaló con su presencia un acto eleccionario donde una de las partes denunció falta de transparencia y diversas irregularidades en la confección del padrón electoral. Y es justamente en el municipio donde muchos dirigentes reparten su tiempo, entre ellos el vicepresidente que acompañó a Portell en la última elección, Marcelo Martínez, recientemente designado Vicepresidente ejecutivo del IMDEP (Instituto Municipal del Deporte), o Martín Viñuales, ex crítico y opositor, hoy acompañante del oficialismo. Lejos de la “rosca política” están los hinchas y socios que tuvieron una enorme paciencia y recién explotaron en el final del torneo, cuando la “barra” (alineada claramente con Portell) ya no pudo defender lo que mayoritariamente se sentía. El repudio hacia la dirigencia que llevó al club a esta situación límite, a tan solo dos años de la gloria. La crisis también es económica En referencia a la situación económica del Club, el oficialismo - sin darle intervención a la oposición ni a los integrantes de la Comisión Revisora de Cuentas que los representan - hizo firmar un Balance y aprobar en una asamblea para el olvido (sin debate y con una de las menores presencias de asociados de la historia) un superávit del último ejercicio que arroja la suma de $ 4.848.380. Pero cuando cualquier interesado se sumerge en los números, se ve claramente que el déficit operativo sigue aumentando vertiginosamente. Si consideramos que en dicho resultado ya están contempladas las ventas de Ervitti y Sebastián Fernandez, cuyo monto de las operaciones le dejó al club una ganancia cercana a los 27 millones de pesos y se toma como ganancia del ejercicio el revalúo de integrantes juveniles del plantel (aberración contable que no hace nadie en la Argentina) por una cifra cercana a los 17 millones de pesos (anexo 1), un simple análisis vuelve a verificar que Banfield pierde operativamente casi 40 millones de pesos anuales, algo más de 9 millones de dólares. A esto hay que sumarle la activación de otros 5 millones de pesos adicionales que corresponden a gastos del fútbol amateur. Y eso que ya no están los contratos de Falcioni, Ervitti, Silva, Fernandez y casi la mayoría del equipo campeón. No existen registros en otros clubes del país que pierdan anualmente tanto dinero, ni siquiera los clubes denominados "grandes". Independiente, uno de los peor administrados (tal así que su presidente Comparada se tuvo que ir directamente a su casa y ni postularse ni integrar una lista para las elecciones de este domingo) pierde operativamente una cifra cercana a los 7 millones de dólares. Entonces nuestro escondido déficit, es una cifra que asusta, horroriza y hace temblar el futuro institucional de nuestro Club. La oposición viene hace años reclamando por la baja de este peligroso déficit. Incluso varios de los hoy oficialistas como Viñuales y Muñiz, se han escandalizado por cifras muy inferiores años atrás. ¿Qué dirán hoy los nuevos portellistas? A pesar que entre James Rodriguez, Ervitti y Papelito Fernández, al club han ingresado cerca de 10 millones de dólares en el último año, hoy Banfield, sin ninguna obra de relevancia (el colegio costó hasta ahora una cifra inferior a los 100 mil dólares), vuelve a estar en una situación delicadísima económica y financiera. Ahí está la perdida operativa: 9 o 10 millones de dólares que se endeuda el club por año, rezando para vender (o malvender) a sus figuras por esa cifra. ¿Por donde se va el dinero? Algunos pueden pensar
que en las actividades, empleados o gastos varios. Pero no, ya que la
mayoría del dinero se esfuma en impresionantes contratos de jugadores
del plantel profesional, entre sueldos, premios, primas, préstamos
y significativas comisiones a intermediarios. Todo este riesgo para
tener apenas 11 puntos y que hoy Banfield esté más
cerca del "cabaret" que de la gloria. OPINION - 27 de septiembre de 2011
La vida institucional y deportiva del Club Atlético Banfield transita horas difíciles, complicadas y tristes. Por un lado, las denuncias realizadas por la oposición ante un posible fraude en las elecciones del 2 de octubre han puesto en duda la realización de las mismas, y por otro, la nueva derrota en Santa Fe ante Unión sigue mostrando al equipo en el último puesto, en una situación muy comprometida con el promedio para la próxima temporada. Vayamos por partes. La denuncia presentada por la lista Banfileños que encabeza Eduardo Spinosa ante la Dirección Provincial de Personas Jurídicas (el órgano que regula a los clubes de fútbol de la provincia de Buenos Aires), consta de muchísima documentación respaldatoria referida a la existencia de “socios truchos” (casi 3000 en el último mes antes del cierre de los padrones electorales, en septiembre de 2010, más de 1200 en la última semana), la falta de acceso a la información electoral (le niegan el acceso al revisor de cuentas que integra la Comisión Directiva en representación de la oposición), la falta de acceso al padrón para los comicios, la no realización de la Asamblea Anual para considerar el Balance y el presupuesto como lo establece el estatuto antes del 30 de septiembre, denuncias documentadas de “nuevos socios” que se incorporan en estos días pero se les acreditaría una antigüedad de más de 1 año, y la constatación que cientos de domicilios de los socios pertenecientes a la “avalancha de septiembre de 2010” son inexistentes. Una vez recibido el descargo realizado por la institución, en las próximas horas Personas Jurídicas resolvería la presentación. Indagando y consultando a distintas fuentes es muy factible que las elecciones se posterguen, dada la gravedad de las denuncias presentadas. De confirmarse la suspensión del acto eleccionario sería un escándalo mayúsculo para la institución y su conducción, porque se habrían encontrado pruebas del fraude denunciado. La vinculación entre la lista oficialista de Carlos Portell y el “aparato municipal” está a la vista. Es uno de los respaldos más fuertes con el que cuenta el presidente de la institución, así como el del ex presidente Eduardo Duhalde, que quiere seguir conservando su cuota de poder e influencia en el club, dado que sus aspiraciones en la política nacional fueron pulverizadas en las elecciones primarias. Los “saltimbanquis banfileños” fueron descriptos en el editorial anterior. Muchos de ellos son funcionarios o empleados municipales. Ayer críticos furiosos, hoy aliados incondicionales. Otro aspecto para destacar es la costosísima campaña electoral que está desarrollando Carlos Portell: afiches en la vía pública, gigantografías (¡que bueno hubiera sido si se hubiera hecho algo similar con la institución, ocupando el espacio público con imágenes el título del 2009!, hoy hasta la imagen del “Bienvenidos a la casa del campeón” dentro del estadio está “auspiciada” por una inmobiliaria), folletería de excelente calidad, un video que llega a cada socio, el libro “La Gloria” que fue editado por el club (no por la agrupación política de Portell) que ahora curiosamente llega gratis a muchos socios, un local partidario en la esquina de la sede…¿Explicarán como financian una campaña con gastos tan importantes? La crisis futbolística En cuanto a lo futbolístico la crisis no se detiene. El equipo está último en el Apertura 2011, con tan solo 4 puntos obtenidos sobre los 27 en disputa. Ya ha perdido siete partidos y la preocupación va en aumento. Al término de esta temporada se irán los 73 puntos logrados en la histórica temporada 2009/2010, y solo quedarán los magros 47 reunidos en la temporada pasada, más lo que se logre en la presente, que hasta el momento es ínfimo. Si la temporada 2012/2013 comenzara hoy, Banfield estaría en Promoción. Los números son crudos, fuertes e incuestionables. Quedan 10 fechas del Apertura con la necesidad de sumar y mucho, sino los hinchas volverán a sufrir con la calculadora la temporada próxima. Cuesta entender esta realidad, a poco más de un año y medio de haber obtenido el título. Banfield no sostuvo aquel equipo, no le dio continuidad, no realizó un esfuerzo económico para sostener a algunas de sus figuras, sino que sus dirigentes eligieron el camino contrario: desmantelaron al campeón y hoy el club padece las consecuencias de una suma de decisiones equivocadas. Algunas se tomaron a días del ansiado título. Carlos Portell se peleó públicamente con el goleador del equipo campeón y decidió que Santiago Silva no continuara en la institución. Al tiempo vendió a James Rodríguez y Papelito Fernández, y no logró retener a Roberto Battión. Luego cedió a Luchetti (que regresó al club claramente devaluado, cediendo a préstamo a Unión a un arquero con enorme proyección como Bologna), y Portell volvió a pelearse con otro referente, Walter Ervitti. También lo vendió, y como ya es una costumbre en sus 13 años al frente de la institución, Boca fue su destino. ¿Qué se hizo con el dinero de las ventas, y con el que el club se “ahorró” por la no continuidad de varios referentes y del ex entrenador Julio Falcioni? En el fútbol profesional, está a la vista, no se invirtió. Los jugadores que llegaron para reemplazar a los que se fueron jamás lograron hacerlo, la diferencia de jerarquía entre los que se fueron y los que arribaron fue abismal, lo mismo que la capacidad del técnico saliente y la del que llegó en su lugar (el inexperto Sebastián Méndez, claro que mucho más económico que Falcioni). El arribo de Ricardo La Volpe abrió una luz de esperanza en los banfileños. Hombre de la casa, técnico reconocido, con experiencia y mucho conocimiento, en pocas fechas logró que Banfield mostrara otra cara, con mejoras evidentes respecto del ciclo del Gallego. El equipo sabe a lo que juega, intenta salir jugando, tiene un mayor control de pelota, busca la subida de los laterales, hay variantes tácticas, se observa un trabajo mucho mayor que en la etapa anterior en todos los aspectos del juego, existen variantes en las pelotas detenidas, se generan mayor cantidad de ocasiones de gol, pero a pesar de esta evolución que el fútbol del Taladro muestra aún los resultados no acompañan. Dos derrotas, un empate y una victoria en esta etapa siguen impidiendo que Banfield salga del fondo de la tabla. La evolución futbolística con La Volpe choca con las limitaciones del plantel armado por Carlos Portell y Héctor Clide Díaz. La falta de variantes de mitad de cancha en adelante, la ausencia de jugadores desequilibrantes, distintos, la falta de “peso específico” en el área como suele mencionar el entrenador, son falencias cuya responsabilidad caen directamente en el presidente y el Gerente Deportivo. La Volpe padece los errores en el armado del plantel para esta temporada. Suponer que un juvenil con enorme proyección como Chuky Ferreyra sea la exclusiva referencia de área evidentemente no fue acertado. Chuky puede sumar y ser importante, pero no puede asumir la total responsabilidad de la capacidad goleadora del equipo. Que el único delantero que se sumó haya sido Rodrigo López, fue otro enorme desacierto. Nadie duda de su jerarquía, pero los problemas físicos que hoy padece (alejado de las canchas desde la tercera fecha por problemas musculares) no son nuevos, sino que lo vienen acompañando en los últimos años. ¿No sabían de estas limitaciones físicas Portell y Clide Díaz? ¿Firmó un contrato en el que se le paga por partido jugado? Banfield dejó ir de una temporada a la otra al Cachi Zelaya (¿cómo es posible que no se haya podido renovar su préstamo y sí haya acordado con Arsenal?), a Cristian García (lo dejaron libre, por lo que el club perdió parte de su patrimonio, ni siquiera pudo retener a un delantero que aportó dos cruciales goles para la obtención del título) y a Gabriel Méndez (a quien se le dio muy pocos minutos en cancha). Y tiempo atrás primero dejó ir a Silva y luego a Tito Ramírez, que convirtió una buena cantidad de goles en Banfield y mantiene su vigencia en Godoy Cruz. Entre los que se fueron y la solitaria llegada de un delantero que juega poco y nada como López, se encuentra una de las explicaciones de la falta de gol. Tampoco en los juveniles aparecen variantes a considerar. Esto lo ha señalado en varias oportunidades el DT: el plantel tiene escasas variantes, los cambios en general son por jóvenes que “tienen que entender que es jugar en Tercera y qué es jugar en Primera”. El plantel es muy corto y cuando La Volpe mira el banco no encuentra soluciones. Asimismo, si bien defensivamente el equipo ha mejorado, aún existen problemas en dicha zona. Solo se ha mantenido la valla sin goles en un encuentro, y las desatenciones que terminan en tantos rivales son constantes. Las mejoras desde el arribo de La Volpe están a la vista, pero la falta de gol y las desconcentraciones a la hora de retroceder impiden una mayor suma de puntos. Banfield está en crisis, con fuertes denuncias ante un posible fraude en las elecciones y un equipo que ha sumado muy poco y comienza a preocuparse con el promedio para la próxima temporada. OPINION - 15 de septiembre de 2011
La oficialización de las listas de candidatos para las elecciones del próximo 2 de octubre en el Club Atlético Banfield, que reeditará la lucha entre el oficialismo de Carlos Portell – que ya lleva 13 años como presidente de la entidad – y Eduardo Spinosa como representante de la oposición, dejó algunas “perlitas” que bien vale la pena analizar, para que los socios banfileños conozcan los “saltos” que han dado algunos candidatos de una elección a la otra. Furiosos opositores años atrás, algunos hicieron su transición hacia el oficialismo durante el tiempo en el que habían sido electos para representar a la minoría, y otros cambiaron de vereda a días de la actual presentación de listas. Basta con repasar los archivos y recordar lo que algunos protagonistas sostenían en público y en privado de Portell, para al menos sorprenderse del abrupto cambio de opinión sobre el mandamás de la institución e indagar acerca de los motivos de semejante cambio. ¿Cambio por convicción o por conveniencia? ¿En cuánto tiene que ver el apoyo a Portell por parte del poder político de la Municipalidad lomense, con el “pase” de los otrora opositores? En medio de un clima enrarecido, con denuncias de la oposición de un posible fraude (algo que incluso sostiene Claudio Gómez, vocal de la Comisión por el oficialismo, quien renunció recientemente al cargo), con misteriosos socios que se afiliaron en “masa” en septiembre del año pasado (alrededor de 3000), casualmente el límite de antigüedad para poder votar en esta elección (en el último día se habrían afiliado 1000 personas), con la sensación de que muchos que no son de Banfield votarán en octubre, con la renuncia a la Junta Electoral a días del comicio de su presidente Néstor Villar sin mayores explicaciones, Banfield transita días tristes desde lo deportivo y agitados desde lo político. El simple repaso de la lista oficial muestra en lugares de privilegio a ex miembros de la Unión Banfileña, que con Spinosa como candidato perdió en una polémica elección por apenas 24 votos en el 2008, ante el propio Portell. Vayamos caso por caso. Como candidato a Secretario en la lista oficial aparece Martín Viñuales, quien ingresó a la Comisión Directiva en el 2008, como revisor de cuentas suplentes por la oposición. Hermano del actual Secretario General de la Municipalidad de Lomas de Zamora, Guillermo Viñuales, Martín ingresó a trabajar en la comuna y habría recibido la orden de “ir por la cabeza de Spinosa”. Al tiempo renunció a la UB. Aún puede verse online en youtube un video previo a la elección de 2008 convencido del cambio que el club necesitaba http://www.youtube.com/watch?v=HLOAacMcGRw. ¿Qué pensará Viñuales ahora de la política de ventas de Portell, después del desmantelamiento del equipo campeón en un año y medio, que llevó al equipo a estar último y sin puntos en seis fechas? ¿Ya no estará preocupado por el agobio financiero que denunciaba? Los memoriosos recuerdan un sentido mensaje que el propio Viñuales difundió oportunamente, más precisamente dos días después de terminar las elecciones del 2008 titulado “Hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria” en el que afirmaba, entre otras cosas, lo siguiente: “De todas formas, paciencia, hay algo claro,
somos distintos. Yo no abriría la puerta de mi club a
un tranza o a un violento, y ellos lo hicieron, pero el fin
no justifica los medios Como dijo Dany, “Perdimos, pero no me
siento derrotado“ “Hace 3 años cuando asumimos como minoría venían los agoreros de siempre y me decían “se los van a chupar de a uno” y 3 años después estamos mas firmes que nunca, hasta Cucho (ahora también repentino oficialista) que se alejó hace unos meses estaba poniéndole el pecho a los insultos, mirando de frente a los puteadores rentados, a los mercenarios del aliento, a los buitres que merodean la sede día y noche micrófono en mano”. “Hay lazos mas fuertes que no los quiebra un billete, elegimos el camino mas largo, el de la dignidad, el de la verdad, quizá el camino del ingenuo, del que aún cree que se pueden cambiar cosas en este puto país, y sin dudas el camino mas difícil”. “Fuimos David que casi vence a Goliat. Y seguiremos siendo siempre David. Quizá Goliat cambie de cara (o no), pero sí, prefiero ser David y pelearla de abajo y no ser un Goliat mercenario a cualquier precio, por algo soy de Banfield y no de Boca, y no todos los Goliats pueden decir lo mismo. Estoy acostumbrado a ser David y no reniego de ello, así nací, con la sangre verde y blanca”. “Ahora ya no lloro, entiendo que fue solo una batalla, Fuimos 711, somos 1716, con vos seremos más. Esto recién empieza”. ¿Recordará Viñuales este mensaje? ¿Qué sentirá cuándo lo haga? ¿Podrá mirar a sus ex compañeros de lucha de la misma manera? ¿Qué cambió Portell para su abrupto cambio de posición? ¿Seguirá pensando lo mismo de los “puteadores” rentados, de los periodistas “independientes” que difundían encuestas truchas? Otro de los que en pocos años pasó de ser un duro opositor a integrar la posible mesa chica del oficialismo si Portell triunfa es Esteban “Cucho” Muñiz, candidato a Prosecretario, a quien citaba el propio Viñuales. Muniz fue candidato a presidente por la Agrupación Banfileña en el 2005, cuando la oposición logró ingresar a la Comisión como minoría. Entró como vocal titular y fue un visceral opositor a Portell. Finalizó su mandato en octubre de 2008. Se habría ido de la AB argumentando que eran "muy permisivos con Portell". En su facebook intentó una débil justificación de su cambio de vereda: “Sigo creyendo que debe existir un recambio generacional racional, equilibrando experiencia y juventud, y que no exista perpetuidad en el poder”. Sorprende que siendo tan crítico de Portell durante tantos años ahora sea parte de su lista, y que afirmando en esas mismas líneas que está en contra de la "perpetuidad en el poder" Muñiz apoye a quien ya lleva 13 años al frente del mismo. Quien también pasó hace días de ser un férreo opositor a candidato como primer vocal titular por el oficialismo es Omar “Pasty” Lauría, quien había ingresado a la Comisión como vocal suplente representando a la Unión Banfileña. Distintas fuentes consultadas lo vinculan con la intendencia lomense y la organización de diversos espectáculos masivos, como el show de Joaquín Sabina en el estadio Florencio Sola (y el próximo de Joan Manuel Serrat en octubre), organizado conjuntamente por la Municipalidad de Lomas y Lauría Producciones. Recordemos que aquel show no le generó ningún ingreso al club, y solo se dieron algunas entradas para repartir entre los socios (las mismas que las que tuvieron los hinchas de Los Andes y Temperley). Aún puede verse en youtube a Lauría
cuando en 2008 respaldaba a la oposición: Finalmente, Rafael Soler, quien ingresó a la institución por la minoría en 2008, es otro que aspira a entrar ahora por el oficialismo como vocal titular. En su momento, ocupó el lugar que le correspondía a Oscar Tucker, y al irse Viñuales, Soler lo acompañó. Viñuales, Muñiz, Lauría y Soler no cumplieron con quienes los votaron oportunamente para ser oposición. Hoy blanquean su pase al oficialismo y son parte de la lista de Portell, a quien cuestionaban duramente años atrás. Lo curioso y reprobable es que tanto Muñiz cuando se alejó de la Agrupación Banfileña, como cuando Soler, Viñuales y Lauría se fueron de la Unión Banfileña, ninguno de ellos renunció a su cargo dentro de la Comisión. Es decir, fueron electos para ser oposición, pero utilizaron el lugar para el que fueron votados para ser parte del oficialismo.Lo lógico y lo ético hubiera sido que si ya no compartían las ideas de la oposición, renunciaran a sus cargos, le devolvieran esos espacios a la Agrupación por la cual fueron electos, y que militen junto al oficialismo desde el llano. La Real Academia Española define al saltimbanqui como quien “realiza saltos y ejercicios acrobáticos, generalmente en espectáculos al aire libre”. El término es aplicado habitualmente a quienes cambian de vereda política constantemente. Viñuales, Muñiz, Lauría y Soler representan en la lista del oficialismo a los “saltimbanquis” banfileños. OPINION - 29 de agosto de 2011
No iba a ser tarea sencilla reemplazar a Julio César Falcioni tras el histórico título del Apertura 2009, sino todo lo contrario. Subestimó Carlos Portell el análisis de aquella compleja decisión y apostó al factor sentimental por sobre los antecedentes en el cargo: el “Gallego” Sebastián Méndez, voz y mando de aquel inolvidable campeón, fue el designado para sustituir al Emperador. Pocos meses después el fracaso se ha consumado y el ciclo de Méndez llegó a su fin, dejando al Taladro hundido en el fondo de la tabla de posiciones, con cuatro derrotas consecutivas en el peor arranque de su historia en torneos cortos. Su inexperiencia en el cargo quedó en evidencia en 23 encuentros que no dejan aspectos positivos para el análisis, en los cuales en ningún momento logró transmitirle al equipo una identidad de juego. Ganando, empatando o perdiendo, los errores se reiteraron y nunca pudieron corregirse, y terminaron forzando la renuncia que ya se hacía inevitable. El retroceso e involución de esta etapa en relación a la anterior son evidentes, y son algunas de las claves del fracaso del Méndez DT. Y la comparación con un ciclo tan exitoso como el que se había terminado es inevitable. ¿Qué Banfield vimos con Méndez? Un conjunto que perdió todos los atributos y virtudes de la etapa anterior. Que nunca mostró solidez, que careció de orden, que tuvo deficiencias enormes en las pelotas paradas (a favor y en contra), que tácticamente no planificaba correctamente los partidos (lo que daba una gran ventaja a los rivales de turno), que no lograba modificar aspectos del juego durante el desarrollo del mismo, que variaba en su alineación constantemente (lo que generaba falta de confianza y respaldo en los jugadores) y que, principalmente, carecía de una idea de juego clara. Líder y referente como jugador, el Méndez entrenador lució desorientado y jamás mostró un horizonte que posibilitara creer en un final de su etapa como técnico diferente. La mala planificación en el armado del plantel fue responsabilidad compartida entre el técnico y Carlos Portell: en el Clausura la mayoría de las incorporaciones no rindieron (¿cómo es posible que se haya pagado U$D 1.500.000 por el 50% del pase del uruguayo De Souza?), a otras no se les dio lugar (Gabriel Méndez la rompe hoy en San Lorenzo) y en el Apertura van pocas fechas como para una definición tajante, pero hasta el momento poco han aportado, cuando se creía que se había incorporado poco y bien. El fracaso de Méndez y la responsabilidad política de Portell por su designación van de la mano. También la conformación del plantel incidió para este triste desenlace: a un año y medio de la coronación, el presidente desarmó al equipo campeón (hoy solo continúan Luchetti -tras su pésimo paso por Boca-, Víctor López –de flojísimo nivel en el último tiempo -, Marcelo Bustamante y Marcelo Quinteros, relegados al banco por el ex DT) y Banfield sufre las consecuencias. Los dirigentes no sostuvieron la base de aquel equipo, vendieron o dejaron ir a todos los jugadores distintos (el Tanque Silva, James Rodríguez, Walter Ervitti) y a otros que eran excelentes acompañantes (Papelito Fernández o Battión, entre otros), y la renovación que se generó marcó una gran distancia entre la jerarquía del plantel que había y el que hay actualmente.Como sostuve en otras ocasiones haber realizado un esfuerzo económico para sostener a más referentes del equipo campeón hubiera significado una caricia para los hinchas, y la realidad de tener un equipo con mayores pretensiones. Lo que para los dirigentes significó un “ahorro”, para quien suscribe hubiera sido una excelente inversión. Y así como en el armado de ese conjunto campeón el presidente fue parte importante, esta suma de errores post-título también lo tienen como responsable. Claro que un buen técnico tiene que saber exprimir y sacar el máximo provecho de las cualidades de sus jugadores, algo que Falcioni hizo ampliamente (y le permitió a los dirigentes vender por millones) y Méndez definitivamente no logró. Otro aspecto en el que falló el ex DT fue en la promoción de juveniles. Bienvenida la aparición de jugadores formados en el club, pero de ninguna manera sirve quemar etapas, como hizo el Gallego con varios de ellos. Recurrir desesperadamente a los pibes, haciéndolos jugar en puestos no habituales, en un contexto de un equipo en crisis - en el que debería privar la experiencia para pasar el difícil momento-, más que apuntar a un “proyecto” significan un manotazo de ahogado. Los resultadistas recién fueron críticos con el trabajo del DT en las últimas cuatro jornadas. Quien suscribe tuvo una visión crítica del trabajo de Méndez en todo el ciclo (repasar nota del mes de mayo http://www.banfieldmania.com.ar/editorial.htm ), independientemente de los coyunturales resultados. Termina una etapa en la que faltó calidad de trabajo: saber corregir los errores propios y potenciar las virtudes, maximizar el estudio de los rivales, tener variantes tácticas, lograr armar un verdadero equipo con una identidad definida. El fracaso de Portell-Méndez en esta etapa está a la vista. Al final de la temporada que recién comienza se irán los 73 puntos de la campaña del 2009-2010, y solo quedarán las magras 47 unidades del 2010-2011, más lo que se sume de aquí en adelante, que necesariamente deberá ser mucho para no volver a tener inconvenientes a futuro con el promedio. Ahora la apuesta es por Ricardo La Volpe,
lo que genera entusiasmo por la etapa que se inicia. No solo
es la apuesta a la mística sino a la experiencia y la capacidad
de conducción ya demostrada, lo que implícitamente marca
la admisión de los dirigentes del error cometido en la designación
del técnico saliente. OPINION - 03 de mayo de 2011
A poco más de un año del histórico título del Apertura 2009, Banfield transita insólitamente un período de “transición”, a partir del injustificable desmantelamiento del equipo campeón. Muchas veces se ha dicho que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Y la totalidad de las decisiones tomadas por el presidente del club desde la obtención del campeonato, han ido en sentido contrario de la posibilidad de potenciar al plantel y seguir buscando objetivos deportivos importantes. Quedará definitivamente olvidado aquel objetivo de buscar que el “Taladro” pueda asemejarse a los equipos “modelo” del fútbol argentino, como Vélez o Estudiantes. Aquellos han sido ejemplos a partir de conducciones serias, de sostener por varias temporadas los equipos competitivos, de no vender ante la primera oferta, de no reforzar rivales directos… Banfield, a través de las decisiones de quienes lo conducen, ha elegido el camino contrario. Ya no alcanza con vender a un jugador por año, algo que sonaría lógico en el fútbol actual. En este tiempo post-título se vendió a James Rodríguez, Papelito Fernández y Walter Ervitti; se cedió a préstamo al Laucha Luchetti y por diversos motivos no se logró sostener a Santiago Silva y Roberto Battión. Es decir, transcurrida solo una temporada del inolvidable logro, solo han quedado cuatro sobrevivientes del CAMPEON: Julio Barraza, Víctor López, Marcelo Bustamante y Marcelo Quinteros.En un club cuyas finanzas se manejaran de otra manera, no hubiera sido necesario semejante sangría. Y haber realizado un esfuerzo económico para sostener a más referentes del equipo campeón inevitablemente hubiera significado una caricia para los hinchas, y la realidad de tener un equipo con mayores pretensiones.
¿Qué se hizo con el dinero de las ventas, y con el que el club se “ahorró” por la no continuidad de varios referentes y del ex DT? ¿Alguien cree que se la utilizó correctamente? Como ejemplo, a Ervitti se lo vendió en tres millones de dólares, y los dirigentes adquirieron a De Souza en un millón y medio de dólares por el 50% del pase. Ervitti fue el 10 del campeón, De Souza no mostró prácticamente nada en lo que va del certamen. De más está señalar que lo que para los dirigentes significó un “ahorro” para quien suscribe hubiera sido una excelente inversión. Las decisiones de Portell las sufre Banfield, que tiene un plantel chico y con falta de variantes. Así como en el armado de ese conjunto campeón el presidente fue parte importante, esta suma de errores post-título también lo tienen como responsable. La inexperiencia del Gallego Méndez El Taladro está transitando una campaña aceptable desde lo numérico pero muy pobre desde el juego. En doce fechas se lograron 5 triunfos, 3 empates y 4 derrotas, pero la imagen general del equipo es la de un conjunto sin identidad, que no se sabe a lo que juega, cuál es el estilo, la propuesta. Ganando, empatando o perdiendo, Banfield no ha convencido desde la propuesta futbolística. Y solo ganó con autoridad un compromiso, el clásico con Lanús.La inexperiencia del entrenador, Sebastián Méndez, se refleja en muchísimos aspectos. Desde la conformación del equipo, hasta las variantes que introduce en el transcurso de los partidos, y la falta de lectura previa de los rivales de turno. Los errores defensivos a esta altura ya son alarmantes. La inseguridad parte de Bologna y se extiende al resto. A Banfield no solo le han convertido muchos tantos, sino que lo que es más preocupante, es que le han llegado con mucha facilidad en todos los encuentros. Cada pelota cruzada es un dolor de cabeza. Y no se observa que el DT logre corregir los errores que se muestran fecha a fecha. El Gallego no logra transmitir desde el banco en esta nueva función, la garra, el temple y la personalidad que transmitía cuando estaba dentro del campo de juego. Por el contrario, en muchos compromisos hemos visto a un Banfield con muchos temores, que no busca cerrar los partidos y que inentendiblemente se mete atrás, aún jugando ante equipos limitadísimos en condición de local. Que Banfield no es sólido ni equilibrado está a la vista. Que no logra tener volumen de juego también. Y que extraña a muchos de los que no están es una realidad incontrastable. Es un equipo que no logra tener el control del balón, que le cuesta una enormidad recuperar la pelota en el mediocampo, y que duda muchísimo cada vez que un rival se acerca a su área. Cada técnico tiene su libreto y hay que respetarlo. No hay fórmulas mágicas. Pero el hincha de Banfield venía dulce, de un técnico que le sacaba el máximo provecho a cada jugador, que por sobre todas las cosas le daba una identidad clara al conjunto, y que tenía en su plantel algunos jugadores “distintos” que hoy lamentablemente no están. Si a la falta de recambio que muestra este plantel, le sumamos que en medio del torneo los dirigentes cuelgan al Ruso García, le agregamos otra dificultad. Méndez pidió desde que asumió dos delanteros de peso, solo llegó Achucarro. Afortunadamente Chucky Ferreira no está desaprovechando la chance, pero cuando uno mira al banco, ve que los relevos no aparecen. Si hablamos de la dificultad para recuperar la pelota, es inevitable reflexionar sobre la ausencia de Rosada, que perdió el puesto en manos del Mencho Bustos, que desde su vuelta tras su prolongada inactividad, se muestra muy lento y más impreciso que de costumbre. Si algo supo distinguir al ex Vélez en algún momento de su carrera fue la capacidad para realizar los relevos y recuperar balones. Hoy ya no la muestra. Basta detenerse en cualquier partido para ver como corre detrás de la pelota sin lograr anticipar a los rivales. Y cuando logra hacerlo, sus limitaciones técnicas quedan en evidencia. Rosada aportaba no solamente quite, sino salida limpia. Y en un equipo que tanto le cuesta tenerla, no se entiende el por qué de su salida.Aún quedan siete fechas para el final del torneo. El campeonato es parejo y no hay equipos que marquen diferencias. El nivel es muy flojo, de discreto para abajo salvando excepciones como Vélez, y Banfield no escapa a esa realidad. Una pena, teniendo en cuenta el escaso tiempo transcurrido desde que alcanzó la gloria deportiva. OPINION - 19 de octubre de 2010
El 15° puesto del Apertura 2010, producto de haber obtenido tan solo 20 puntos en el certamen (solo 4 victorias, 8 empates y 7 caídas), representó para Banfield un gran paso atrás, después de haber transitado un año histórico en el cual logró su tan ansiado primer título y el haber sido el mejor equipo de la temporada. No solo no pudo lograr protagonismo en el torneo local, sino que tampoco logró alcanzar ninguno de los objetivos que se propuso para el semestre. En la Copa Sudamericana solo superó la primer fase (con un sufrimiento innecesario ante un Vélez con varios expulsados), cayendo ante el Tolima en Colombia en los octavos de final de forma categórica, sin haber sabido manejar una buena diferencia de dos goles conseguida en el partido de ida. La última ilusión tras esa frutrante eliminación del torneo continental (con una llave por demás favorable, por la cual finalmente llegaría a consagrarse Independiente) era aferrarse a que la sumatoria de puntos en el Apertura le posibilitara acceder a la Libertadores 2011. Tampoco se pudo, se estuvo muy lejos de clasificar (obtuvo solo 2 de los últimos 21 puntos en disputa). ¿Cuáles fueron las razones de este semestre con tantas decepciones? En los anteriores editoriales que fuimos publicando en estos meses están las respuestas (El último que apague la luz; Mantiene el invicto, sigue en deuda en el juego; Razones de una frustración dolorosa y previsible): claramente el no haber mantenido la base del Campeón repercutió directamente en el rendimiento colectivo.Sin Santiago Silva, Cristian Lucchetti, Jonathan Maidana (que había reemplazado al retirado Gallego Méndez), Roberto Battión, James Rodríguez y Papelito Fernández el Taladro perdió jerarquía individual y quienes los reemplazaron no pudieron disimular las ausencias, en la mayoría de los casos. Del campeón solo quedaron cinco sobrevivientes: Julio Barraza – con escasos minutos en cancha por sus lesiones-, Víctor López, Marcelo Bustamante, Marcelo Quinteros y Walter Ervitti. En ellos fue notorio un bajón en sus producciones, incluso en el talentoso N° 10, que igualmente fue el más destacado del campeonato.A ellos se les acoplaron las incorporaciones que arribaron para esta etapa, que nunca lograron aportar soluciones a los problemas que se ocasionaron ante tantas y resonantes ausencias. Analicémoslo en detalle.En el mediocampo Banfield extrañó horrores a Battión y James. Sus reemplazantes, Rosada y Carrusca, tuvieron partidos en los cuales demostraron su capacidad, pero padecieron diversos problemas físicos a lo largo del torneo. Romero alternó buenas y malas, pero en pocas ocasiones sobresalió. Ervitti nunca tuvo el socio que necesitó.De tres cuartos de cancha en adelante fue en semestre negro. Con un equipo con escasa tenencia de la pelota, donde costaba encontrar momentos de buena circulación del balón, y pobrísimo juego colectivo, los delanteros aportaron muy poco por su cuenta. Ramírez no gravitó, el Ruso García – que había arrancado muy bien – fue perdiendo lugar, Zelaya cuando comenzó a rendir se rompió los ligamentos, Barrales no pudo convertir cuando le tocó entrar, y Méndez (que alternando convirtió cuatro goles) nunca tuvo el respaldo total del cuerpo técnico.En cuanto a la zona defensiva, sufrió y mucho. La imagen del equipo compacto, bien parado y sólido del campeón, se desvaneció en este Apertura. Bologna fue el punto más alto a pesar de su irregularidad: comenzó mejor de lo que terminó el torneo; aportó seguridad aérea (el gran déficit del Laucha), buenos reflejos y personalidad. Por las bandas hubo deficiencias importantes: ante la lesión de Barraza, Ladino tuvo mucha continuidad y no rindió correctamente. La grata aparición de Toledo encontró un escollo en el cuerpo técnico, que terminó respaldando al ex Vélez y Gimnasia de Jujuy. Por la izquierda, Bustamante no logró asemejarse jamás al férreo y regular lateral del campeón. La dupla central no tuvo a Víctor López en su mejor versión, mientras que Dos Santos no salió de la irregularidad general y no logró destacarse. Más allá de las individualidades, el equipo nunca encontró el rumbo, ni quedó claro a qué jugaba. Perdió los atributos que lo llevaron bien arriba en la consideración general (solidez, orden, buen juego, contundencia) y no logró alcanzar ninguno de los objetivos que se planteó.En un club que en el ciclo Portell se vendieron, entre otros, a Palacio, Bilos, Paletta, Dátolo, Civelli, Cvitanich, Bertolo, Armenteros, Barbosa, el Chaco Maidana …¿no había recursos para sostener la columna vertebral del equipo CAMPEON?¿No hubiera sido fundamental vender a un buen valor a un solo jugador del campeón y poder sostener la base? ¿Por qué Vélez o Estudiantes pueden sostener proyectos a largo plazo, vendiendo poco y bien, y Banfield no puede lograrlo? Para el final de este análisis, no puedo dejar de mencionar el triste cruce mediático que se vivió entre el presidente del club, Carlos Portell, y el técnico campeón, Julio Falcioni. De más está decir que el idilio del hincha de Banfield hacia el cuerpo técnico que hace un año lo llevó a la gloria está intacto (muy diferente a la percepción del presidente). El agradecimiento será eterno, como para cada uno de los protagonistas del histórico título.Que Boca no tuvo la más mínima ética al buscar un técnico con contrato vigente, no caben dudas. En tiempos en donde los técnicos se quejan –con razón – porque los clubes no les permiten cumplir sus contratos por las decisiones intempestivas de los dirigentes, hubiera sido loable que Falcioni dijera que iba a cumplir el contrato vigente, aunque es atendible que una oportunidad así era difícil de rechazar. Y el hecho que la dirigencia luego del título atendiera poco y nada los pedidos del cuerpo técnico (en cuanto a la salida de tantos jugadores y el pedido de refuerzos que nunca llegaron) seguramente incidió para que Falcioni actuara en esta dirección. Por estas horas habrá que barajar y dar de nuevo. Hace un año Banfield vivía su hora de gloria: no solo ya no están muchos de los “héroes” que batallaron dentro del campo de juego, sino que tampoco estará el Emperador (arreglando por estas horas su llegada al xeneixe).No será sencillo reemplazar al DT campeón. Eternamente GRACIAS y HASTA PRONTO. OPINION - 19 de octubre de 2010
Al igual que en la eliminación ante el Inter en la Copa Libertadores 2010, Banfield no supo sostener una diferencia de dos goles obtenida en el partido de ida ante el Tolima, y quedó eliminado de la Sudamericana, su gran apuesta del semestre. Ante un rival de menor jerarquía que los brasileños, cayó sin atenuantes, volvió a jugar muy mal y se despidió del certamen al que había apostado con todas sus energías. Lejos del protagonismo en el Apertura (donde tiene 15 puntos, producto de tres victorias, 6 empates y dos derrotas), tanto el cuerpo técnico como los jugadores habían manifestado que el gran objetivo era buscar la primera estrella internacional. Lejos se estuvo de alcanzarla. Ni siquiera se logró llegar a instancias decisivas. El 3-0 fue lapidario. No dejó lugar a dudas. El Tolima fue más que el Taladro en el balance de los dos encuentros. Incluso en el Florencio Sola, solo la gran noche de Bologna había posibilitado un resultado alentador. La eliminación fue consecuencia directa del pobre juego que el equipo viene exhibiendo en este semestre. No es que el equipo bajó el nivel de juego en este encuentro en particular, sino que la realidad indica que, salvo excepciones (ante el débil Independiente, o ráfagas ante Vélez y River), el fútbol de Banfield dista del de un equipo con pretensiones importantes. Al igual que en aquella derrota en Brasil, Banfield equivocó el planteo táctico. Le cedió la pelota y el terreno al rival y decidió defenderse sin la pelota, apostando como única arma para arribar al área rival a los pelotazos frontales que nunca pudieron inquietar a la defensa local (solo generó una situación clara de gol en todo el partido, jugando incluso con un jugador más unos cuantos minutos). Ante un conjunto como el colombiano que ya había mostrado buen trato del balón, salida clara por los laterales, rapidez del mediocampo hacia adelante y muchas flaquezas defensivas, la estrategia utilizada fue “casi suicida”. ¿Por qué razón Banfield recién se acordó de mirar el arco rival cuando estaba 0-2? ¿ No hubiera sido positivo que lo hiciera desde el minuto inicial, dada la fragilidad e ingenuidad defensiva del Tolima? ¿No se aprendió de la experiencia ante el Inter, donde también la apuesta fue esperar y tirar “bochazos”? ¿Alguien realmente creyó que se había jugado bien en el partido de ida? ¿Se olvidan que Bologna fue figura y que en el segundo tiempo Banfield se conformó con el 2-0 y no generó más situaciones de gol? Más allá de la cuestión colectiva, también en esta ocasión fallaron las individualidades. Bologna en esta oportunidad no detuvo ninguna pelota con destino de gol y fue responsable directo del segundo tanto; Victor López, Bustamante y Romero en ningún momento lograron controlar su sector; Ramírez y Zelaya, nunca bien asistidos o acompañados por los volantes, no aguantaron ningún balón y Walter Ervitti jugó demasiado lejos del arco rival, como viene ocurriendo últimamente. Insisto en que el planteo fue demasiado cauteloso y temeroso. Un gol a favor prácticamente definía la serie. Y Banfield no armó el equipo para ir a buscarlo. Carrusca en lugar de Romero, Méndez reemplazando a Ramírez, o Toledo (que no solo aportó marca sino también una buena proyección ofensiva por la banda derecha cuando le tocó actuar) por Ladino desde el inicio hubieran sido señales de que la apuesta era más agresiva y de tenencia de pelota. A diez meses del título, Banfield está sufriendo lo que –lamentablemente – anticipamos en los editoriales post-campeonato: el mal de ausencias, la salida de jugadores determinantes (Silva, Méndez, Maidana, Luchetti, Battión, James Rodríguez, Papelito Fernández). Son muchas caras nuevas, la base del campeón ya no está (solo quedan 5 titulares: Julio Barraza – con escasos minutos en cancha por sus lesiones-, Víctor López, Marcelo Bustamante, Marcelo Quinteros y Walter Ervitti) y estos meses han mostrado en el Apertura y en la Copa que se extraña la jerarquía de muchos de los que ya no están. El equipo lógicamente está en formación por la sangría de jugadores producida y muestra en el juego colectivo que se ha deteriorado su estructura colectiva. Tras la desilusión por la temprana eliminación, habrá que saber aprender de los errores cometidos para volver a reecontrarse con mejores producciones, ya que hasta el final del Apertura Banfield tiene aún un objetivo para intentar cumplir: sumar la mayor cantidad de puntos posibles para pelear por el ingreso a la Libertadores 2011.
OPINION - 20 de SEPTIEMBRE de 2010
El Balance del período julio 2009-junio 2010 aprobado en la Asamblea por poco más de 100 socios, arrojó un resultado preocupante, aunque no sorprendente para quien suscribe: el déficit que el oficialismo informó fue de $9.218.674; las pérdidas según la Unión Banfileña y la Agrupación Tradicionalista fueron de más de $ 30.000.000. Los datos son alarmantes. El balance recibió fuertes cuestionamientos técnicos y políticos. La realidad indica que a pesar de la enorme cantidad de venta de futbolistas realizada durante la administración de Carlos Portell, la economía de la institución no pasa por un momento saludable. No deja de llamar la atención que incluso aliados e integrantes del oficialismo hayan decidido no participar de la Asamblea por no compartir los números puestos a consideración de los socios. Es decir, si bien se intenta mostrar que fue aprobado por unanimidad, ésto claramente no fue así porque varias agrupaciones ni siquiera asistieron (desde mi punto de vista una postura equivocada): a la opositora Unión Banfileña, se le sumaron la Albiverde, Tradicionalista y El Taladro. La
UB en un comunicado de prensa señaló que el balance tenía
“importantes errores técnicos en su confección,
por lo cual el balance debería haber reflejado una pérdida
mucho mayor”. La Agrupación Tradicionalista coincidió,
al afirmar que “llegamos a la conclusión que existieron
defectos en su elaboración, ya que las autoridades del Club han
aplicado criterios contables impropios que coadyuvasen a obtener una
pérdida, mucho menor a la real”. Algo similar ocurrió el año anterior, cuando la Comisión Directiva “activó” a Jerónimo Barrales, anticipando que el Recreativo Huelva iba a hacer uso de la opción de compra de un millón de dólares. El tiempo pasó, el equipo español no adquirió al atacante y hoy es el quinto delantero del equipo. Un par de datos que brindó la Unión Banfileña merecen la atención del socio: 1) “El más común de estos errores consiste en revaluar jugadores, para considerarlos como ganancias durante el año, algo inédito en los balances de cualquier club del mundo. Aquí se trata de compensar las pérdidas revaluando a parte de nuestro plantel. Imagínense si todos los clubes que pierden plata, no lo muestran en sus balances porque hacen figurar como ganancias los supuestos valores de sus jugadores. Como contablemente no tiene sustento alguno, esto no lo hace ningún club argentino. Lo cierto es que estás “revaluaciones” ayudaron a disminuir de manera irreal las pérdidas del ejercicio”. 2) “Si consideramos estos errores técnicos que surgen de una primer y simple revisión, encontramos que la perdida real del ejercicio asciende a la suma de $ 30.586.021”.
4) “Es decir que Banfield pierde sólo por funcionar, arriba de 34 millones de pesos, y que para sanar sus cuentas es necesario vender por U$S 9.000.000.- anuales”. 5) “La deuda con la AFA se elevó en este ejercicio en más de 9 millones de pesos. Entonces hoy Banfield le debe a la AFA $ 22.325.110”. 6) “Para junio del 2011 deberían venderse jugadores por un total de U$S 9 millones. Considerando que este año se vendieron por menos de esa cifra, a los miembros del equipo campeón James Rodríguez (cara oficial del próximo Mundial sub-20) y Sebastián Fernández (jugó el Mundial de Sudáfrica) ¿Cómo hará Banfield para alcanzar los 9 millones netos para el club el año que viene? 7) “Aún vendiendo por U$S 9 millones anuales, queda pendiente cancelar nuestras deudas, que según la tesorería, son $ 60.000.000”. 8) “El déficit operativo se sigue agigantando año tras año, siendo ya uno de los más grandes del fútbol argentino”. 9) “Banfield vendió en los últimos años por más de U$S 40 millones, pero la deuda se sigue agrandando”. Por su parte, la Agrupación Tradicionalista dejó otras consideraciones para el análisis: 1) “La venta del jugador James Rodríguez , se incluyó dentro del ejercicio, cuando en realidad se efectuó mucho tiempo después, por lo tanto, no hubo aprobación de la Comisión Directiva en tiempo y forma para ser contabilizado en esa fecha”. 2)
“Han aplicado un sistema desconocido, para la legislación
contable vigente, al valorizar a los jugadores Walter Ervitti, Jeronimo
Barrales y Víctor López en cifras que no responden a la
realidad económica.Con todo ello se oculta un déficit
real cercano a los 35 millones de pesos, como vemos, mucho mayor a los
aproximadamente 10 millones que se pone a consideración de la
asamblea de socios O sea nuevamente se trata de engañar al asociado,
proponiendo para su aprobación en la asamblea lo que denominamos
un “Balance maquillado” a las necesidades políticas
del oficialismo, ya que se oculta la grave situación económica
que vive nuestra institución, consecuencia de un obrar negligente
de las autoridades en la administración de nuestro querido Club. 3)
“La felicidad de haber logrado un “CAMPEONATO” no
puede obnubilarnos y permitir que todo es valido. Los “SOCIOS”
tenemos el derecho de preguntar, el deber de controlar, la posibilidad
de corregir y por sobre todas las cosas, exigir que no nos MIENTAN más”. OPINION - 06 de SEPTIEMBRE de 2010
Si el análisis del fútbol se limitara a las frías estadísticas de los lunes tras cada fecha, el rol de los periodistas sería prácticamente nulo e improductivo. La idea desde este espacio es comentar el juego, el funcionamiento individual y colectivo de este Banfield, independientemente de los resultados obtenidos. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||