
|
Si hasta el
cielo se puso a llorar.
|
| Escribe
Luis Oliverio. |
Tal
cual… el mago de la pelotita se fue de esta tierra a las
15.45 hs. del domingo 8 de enero de 2006, y en ese momento
se largó un aguacero de la puta madre, cosa de
no creer, como diría el paisano.
Se fue uno de los grandes del fútbol Argentino,
JOSE LUIS SANCHEZ… “Garrafa” para los íntimos.
Si… aquel pelado que deleitaba a la tribuna, aquel que
ponía la pelotita bajo el botín, y la amasaba…
la amasaba, hasta que se calentaban los rivales, le iban
dos o tres jugadores a tratar de quitársela fuera
como fuese, o cagarlo a patadas si se daba el caso…
Y
el pelado como si supiera, giraba…giraba, miraba a la
distancia, y ponía la redonda en los pies de cualquier
delantero mejor ubicado… y ahí si… peligro de gol.
Era aquel pelado que hacía bramar de bronca a los
hinchas rivales… aquel que aterrorizaba a la gente de
Quilmes…a la de Central…a la gente de…de cualquier equipo
que lo enfrentaba.
El
pelado llegó al Banfield en el 2000 para llevarlo
a Primera División. Recuerdo aquella final ante
los Cerveceros allá en Quilmes… que partido, que
toque, que cintura, que baile les hizo comer, esas pisadas,
ese amague… mi Dios !!!
Cuántos
hinchas rivales se aterraban ya, cuando la voz del estadio
daba la formación… si nos habremos “cagado” de
la risa cuando a más de cuatro rivales, después
de gambetearlos, los volvía a gambetear, y también
si lo habremos “puteado” cuando estaba en El Porvenir,
y nos escondía la pelotita, y cuando se la quitaban
nuestros defensores, caía al piso como fulminado
por un rayo, y hasta se escuchaban sus ¡¡¡
OU!!! ¡¡¡AHHHH!!!!, si hasta por momentos
nos hacía acordar a las historietas de antes.
Si
habrán “comprado” más de cuatro referees
cuando le quitaban la pelotita y caía redondo al
piso. Y pensar que Falcioni lo discriminó del equipo,
como hizo con el Negro Leiva…perdonalo José…que
sabía Julio César de “pelotita al piso”
sin la única pelotita al piso que conocía,
era cuando en sus épocas de arquero la sacaba desde
el arco.
Me
acuerdo de aquel 8 de Mayo de 2005 cuando volviste de
una lesión… después de doscientos veinte
días o cinco mil doscientos ochenta horas o quizá
trescientos dieciséis mil ochocientos minutos…que
ovación… como vibraba el Florencio Sola.
Que
sabían nuestros Dirigentes de un lírico
como vos que a la pelotita de cuero, la hacía de
“goma”…que allá en junio de 2005 te dieron las
gracias por los servicios prestados, …y te fuiste por
la puerta de atrás, cuando a vos por lo menos tenían
que haberte aguantado por lo menos…hasta el fin del Campeonato
Apertura, pasado, y despedirte por lo menos con un homenaje
…como te lo merecías…¡¡¡ AHORA
NO LO HAGAN SEÑORES DIRIGENTES…NO SIRVE !!!
Pelado querido, que pícaro eras… llevabas la “villa”
en la piel…cuanto te queríamos José... ¡¡SE
FUE UN GRANDE!!
DIOS
LE ABRIO LA PUERTA GRANDE DEL CIELO, Y NUESTRA DIRIGENCIA
LO DESPIDIO POR LA PUERTA DE ATRÁS. CHAU JOSE,
TE FUISTES Y HASTA EL CIELO SE PUSO A LLORAR…

|
|
| Escribe Marcelo Woytovich. |
Solo
Dios sabe cuando te pueda encontrar; y expresarte todo
lo que me hiciste sentir cuando te vi recorriendo esa
gramilla; Derrochaste alegría, me alegraste el
corazón, engrandeciste más aún a
mi gran Taladro. Como explicar tanta emoción?
Fue
muy duro enterarme que no ibas a estar mas en el club,
tal vez una discutida decisión política
impidió despedirte reventándome las manos
con aplausos y agradecerte de una manera ínfima,
los momentos de magia inolvidable que percibieron mis
ojos al ver como tus rivales yacían a tus pies;
rendidos ante tu gambeta indescifrable, tus fantasías,
tus picardías y ese plus que contabas cuando las
cosas se ponían difíciles.
Yo
jugaba en las inferiores del Porvenir cuando te vi jugando
en la primera, tal vez el destino y la mala suerte no
me permitieron poder compartir tal vez un vestuario, una
charla, un consejo tuyo, vaya a uno a saber que…
Vi cuando te consagraste campeón con el Porve,
momento en el cual pensaba si alguna vez podríamos
tener un jugar tan exquisito en el club del cual soy fanático.
Tal vez fue un presagio,o solo una ilusión para
ese momento
Te
sufrí cuando jugaste en el “Lencho Sola” y junto
con el Yagui Forestello, en el conjunto de Gerli nos pintaron
la cara, estabas intratable. Como olvidarlo…!
En esos momentos te respetaba, cuando llegaste a BANFIELD
te idolatre. Al correr el tiempo pasaste a ser nuestro
emblema, nuestro orgullo, el barrio, la pasión,
el potrero en su máximo esplendor.
Nos
devolviste a Primera, nos salvaste de la promoción,
nos clasificaste a las copas; humillaste a nuestro rivales,
como explicar todo eso en una oración.
Como
olvidarte Garrafita. Estarás por siempre en nuestro
recuerdo, con los más grandes que ya no están.
Tal
vez en este momento estés derrochando fantasías,
en algún picado halla bien lejos, tirando paredes
o habilitando de manera magistral al “Pampita Orte”, solo
como los de tu clase lo pueden hacer. A esta altura me
pregunto Si Dios se dio cuenta que tenías demasiada
magia para un Mortal.
Pasaste a integrar su seleccionado de estrellas, ahora
sos un Inmortal…. La 10 será solo tuya, Maestro.
Solo
me queda decirte Gracias Ídolo, y desde acá
te admiraré por siempre, hasta que algún
día nos volvamos a encontrar.

|
Garrafa Sánchez y el ascenso entre
las masas
|
| Escribe
Alfredo Montenegro / Diario La Capital (Rosario) |
Las
barriadas cuentan con canchas de fútbol que son
templos de ilusiones colectivos. Entre cemento y pastos
casi verdes, los vecinos tienen ahí su patio de
esperanzas y venganzas. Son como fortines desde donde
se vigilan los terrenos de la identidad forjada con vereda,
barro y adoquín.
Pegadito
a la línea de cal, en la cancha de Laferrere, la
hinchada llevó en andas a su genio al grito de:
"El loco no se va". José Luis Garrafa Sánchez
había provocado una vuelta olímpica cuando
pareciera que se había perdido mucho.
Algunos
creen que Garrafa murió, pero el tipo anda muy
vivo en la memoria de los futboleros que recuerdan más
un taquito que la cotización de un jugador.
Su
féretro desfiló por la vecindad sacando
a pasear la devoción popular por aquellos que se
le animan a todo, aunque a veces le chingan. Lo llevaron
a pasear por al centro de Laferrere, la plaza y la casa
de los Sánchez. Luego vino lo del cementerio en
Esteban Echeverría, en medio de una multitud de
hinchas, jugadores y entrenadores de Lafé y Banfield.
Las presiones del profesionalismo: "La muerte de José
Luis me golpeó mucho. Con mis hijos lo admirábamos
porque era un futbolista extraordinario, pero postergado
por la forma en que se maneja el fútbol", dijo
el morocho filósofo Alejandro Dolina. "Es un jugador
distinto", afirma el conductor Alejandro Apo. Pero, para
Norberto Ruso Verea: "Garrafa no soportó las presiones
del profesionalismo".
Pero
algunos especialistas afirmaban que "no es un jugador
para primera", como si eso fuera delito. Estudios científicos
demuestran que más allá de los torneos de
la división superior de AFA, hay fútbol
y habilidosos. "Si alguno se enoja porque le tiro un caño
no lo entiendo, es mi forma de jugar para beneficio del
equipo y alegría de la gente que gusta del buen
juego. Muchos no se animan a tirar rabonas y tacos por
miedo a que les digan algo. Se critica al que hace jueguito
y no al que tira una patada en la nuca", decía
Garrafa.
José
Luis nació el 26 de mayo de 1974 en la villa La
Jabonera, de La Tablada. Terminó la primaria y
largó los libros como tantos chicos de la villa.
"Todos esos pibes que se criaron conmigo ya no están
porque se los llevó la falopa o la policía",
admitía el Loco.
"Mis
viejos me hablaban mucho y zafamos, tenía 13 años
cuando fuimos a vivir a una casita en Laferrere", contaba.
Francisco (su papá) repartía garrafas y
José Luis lo ayudaba, de ahí su apodo.
"En
el potrero jugué poco, los muchachos más
grandes me cuidaban porque era el único de la cuadra
que iba a llegar a primera", recuerda.
Cuando
un amigo lo llevó a Lafé, dijo que podía
jugar en cualquier puesto. Entonces. "Me puse las pilas,
tenía que entrenar y jugar, además a los
14 años conocí a Alicia, quien luego sería
mi señora".
A
los 18 años, tras una seria lesión, en medio
de un clásico con Almirante Brown, se lesiona el
marcador de punta por izquierda. Entra en su reemplazo
y "tiré un caño para salir jugando desde
nuestra área. Me salió bien, si no, se acababa
todo".
En
1996 lo vió Bilardo y lo llevó a Boca, pero
al doctor no le gustó que fuera en moto a las práctica.
Pasó por el Porvenir, Vella Vista de Uruguay y
Ferro, hasta que llegó a Banfield para lograr el
ascenso y la idolatría de la hinchada.
Pero
habían aumentado sus problemas físicos con
una fisura de sacro y pubalgia en 2004. Queda libre y
el 10 de agosto 2005 se puso nuevamente la camiseta de
Lafe. Perdieron con Temperley y fue expulsado por protestar
por fules que le hacían. "Los que pegan patadas
tienen más suerte que yo. Me amonestan por festejar
un gol, por adelantar la pelota en un tiro libre, pero
nunca por pegarle a otro jugador. Voy a un partido a divertirme".
Los
habitantes del tablón se identifican con esos mañeros
que saben guardar la redonda contra el banderín
del córner cuando la cosa arde, para luego salir
jugando y provocando.
Es
una macana que haya probado hacer una de más. También
es una lástima que los hinchas de Fútbol
de Primera no lo hayan podido ver bien.
No
brilló en la selección o en Europa. Pero
jugó partidos benéficos como los que arma
Zanetti. En unos de ellos, lo cargó al Pupi por
las zapatillas que calzaba: "yo esas las usaría
para salir". Luego, Zanetti le regaló el calzado
al pelado. Pero, en camino a su casa se cruzó con
un vecino que no tenía ni ojotas, así que
se las dejó.

“Te
sufrí por primera vez en un partido que jugamos
en Gerli contra El Porve., literalmente “ nos pintaste
la cara”, si te habré insultado mientras la pisabas
contra el alambrado que ocupábamos los hinchas
de Banfield. Tiempo después, viniste de la mano
de Cachin Blanco y te amé desde la primer gambeta.
Te
sufrieron todos nuestros rivales, sino preguntále
a un hincha de Chicago que nunca se olvidará como
dirigiste la batuta en esa goleada histórica con
que se volvieron a Mataderos, o el miedo que te tenían
los Cerveceros, que los vacunabas siempre.
Como
esa tarde memorable en el último ascenso; penal
para nosotros, el arquero de Quilmes te hacía seña
que te lo atajaba, mientras yo temblaba en la tribuna,
vos le hacías seña con el dedo: “dos veces
no me lo atajás”, acomodaste la pelota en el punto
de marcación con toda la serenidad del mundo, tu
clásica carrera, mezcla de amague y paso lento,
acariciaste la red en el lugar de siempre, o sea en el
rincón opuesto que eligió ese o cualquier
arquero.
Pero
faltaba aún el segundo tiempo para sacar chapa
de ídolo, quedaban pocos minutos, el ascenso no
estaba asegurado, hasta que llegó esa jugada que
quedó en mi retina como “la definición soñada”,
una especie de contragolpe que combinó: velocidad
mental, picardía y estética: Del Río
hizo un cambio de frente de treinta metros, te llegó
la pelota, la bajaste matándola pero sin pararla,
como desafiando a la física , como solo vos podías
hacerlo, para que Forestello de bolea desde afuera del
área meta el cuarto. Ahora sí, el campeonato
estaba en el bolsillo y “ la patente de ídolo eterno”
ya no te la sacaba nadie”.
Lograste
que me llene de orgullo, cuándo en el laburo me
decían, “che que bien juega ese pelado número
diez”, pero el mayor elogio que escuché vino de
ese filósofo urbano que es Alejandro Dolina, cuando
en un reportaje le dijo a Víctor Hugo Morales:
“me gustaría tener un equipo, no para ganar, sino
para jugar, y en ese equipo el 10 sería Garrafa”.
Lo
que más lamento es que alguno no haya comprendido
que diez minutos tuyos en la cancha eran más productivos
que los minutos de tres o cuatro refuerzos intrascendentes,
y que otros no hayan sabido interpretar el sentimiento
del hincha y nos privaran despedirte como mejor lo hacías,
jugando.
Pero
sabés una cosa, existe algo que no nos lo va a
quitar nadie, los que te vimos jugar, sabremos por siempre,
como dice Dolina. “tuvimos un 10 para jugar al fútbol”…
y eso no es poco…

Carta de la Familia de José Luis Sánchez a la gente de Banfield
En
estos momentos de tanto dolor, de no entender que pasó,
no quiero dejar pasar por alto el agradecimiento a toda
la gente de Banfield por el amor incondicional que SIEMPRE
le dieron a Garrafa, les aseguro que era recíproco,
él amaba a esa hinchada, gracias por los aplausos,
por las banderas, por los mensajes de aliento, por el
respeto ,por estar esperándolo siempre, y por no
olvidarlo nunca ...
Simplemente
por todo esto gracias, gracias por tanto amor, nunca lo
vamos a olvidar. Flia Sánchez.